domingo, 7 de febrero de 2010

These Are My Twisted Words


Radiohead tiene nueva canción: “These Are My Twisted Words”.


El 17 de agosto de 2009, Jonathan Greenwood (guitarrista y solista del grupo Radiohead) puso una nota en su sitio oficial: http://www.radiohead.com/deadairspace/. Ésta decía así:

So here's a new song, called “These Are My Twisted Words”.
We've been recording for a while, and this was one of the first we finished. We're pretty proud of it.
There's other stuff in various states of completion, but this is one we've been practising, and which we'll probably play at this summer's concerts. Hope you like it.



These are my twisted words
when I feel you still walking
I know I should not look down
but I’m so sick of just talking

When are you coming back?
I just can’t handle it
when are you coming back?
I just can’t handle it

When are you coming back
I just can’t stand it
I just can’t handle it


Y ahora, en castellano…


Estas son mis retorcidas palabras
cuando todavía te siento caminando
se que no debería mirar hacia abajo
pero estoy tan enfermo de sólo hablar

¿Cuándo regresarás?
no puedo con esto
¿cuándo regresarás?
no puedo con esto

¿Cuándo regresarás?
No lo puedo soportar
No puedo con esto

sábado, 19 de diciembre de 2009

¡AVISO!

ABTÉNGANSE PORFAVOR de entrar en este espacio seres aborregados seguidores de porquerías televisivas como Fama, Operación triunfo, Elígeme, Sálvame diario, Mujeres y hombres y viceversa, telenovelas varias, programas del corazón... y todas esas fábricas de mierda vomitivas y vulgares que monopolizan la programación televisiva, así como aquellos en cuyo elenco de películas favoritas se incluyen títulos como Luna nueva, Fast and the furius, American pie, Transformers, XXX, Titanic, Señales, Scary movie, La casa de cera, Sr. y Sra. Smith... y demás bodrios infumables que nos llenan cartelera y TV semana a semana. Asimismo, no es aconsejable la entrada a gente que alaba las novelas rosas o libros como El código Da Vinci, Ángeles y demonios, Juventud en éxtasis... y demás "best sellers" vulgares, fútiles y sin ninguna calidad literaria, tampoco a personas capaces de comprar autobiografías como las de María Teresa Campos, Dinio, Tamara o Ana Rosa Quintana, por supuesto. Quiero ampliar un poco la lista con aquellos sujetos que escuchan hasta la saciedad emisoras como Los 40 "subnormales" en donde nos bombardean con "cantantes" infames como Carlos Baute, Marta Sánchez, Bustamante, Bisbal, Hanna Montana, Enrique Iglesias, Britney Spears, Don Omar, Camela, Jonas Brothers, David Civera, Merche, Amaia Montero y un sinfín de imbéciles que creen que hacen música cuando no paran de defecar falsetes insoportables sustentados en letras de una bajeza espectacular. Pido perdón porque dejo atrás una lista ingente de inmundicia que se aprovecha de ADOLESCENTES SUBNORMALIZADOS Y HORTERAS para fundamentar sus espeluznantes creaciones. Todos los adeptos a la escoria antes mencionada no encontrarán nada de su agrado en el contenido de este blog, AVISADOS ESTÁN.


Rechazo al empirismo

"He soñado, a menudo, que estoy en esta habitación. He soñado que he estado sentado cerca de la chimenea, calentándome las manos al fuego. Cuando sueño no siento nunca duda sobre la verdad de mis sueños; cuando he soñado que estaba sentado en esta habitación, me ha sido imposible dudar que fuera verdad. No obstante, ha resultado después que era un sueño y que, por tanto, yo no estaba en esta habitación sino en mi cama. ¿Cómo puedo, en la situación en que me encuentro ahora, probar que no estoy soñando? Es psicológicamente imposible para mí dudar de que estoy despierto. No es un sueño el que yo esté ahora escribiendo en este papel; puedo decir incluso que que no estoy soñando. Pero decir que yo sé, es estar obligado a responder a la cuestión de cómo lo sé -debo poder probar que no estoy soñando-. Si no puedo encontrar los criterios según los cuales puedo probar que no sueño, ¿cómo puedo entonces justificarme al declarar que yo lo sé? Se podría argumentar que otros seres humanos pueden informarme de que estoy despierto y, por consiguiente, no sueño; ellos pueden certificar que, en efecto, estoy en esta habitación escribiendo en este papel, etcétera. Pero, obviamente, éste no puede ser un argumento decisivo, decisivo en el sentido en que excluyera toda posible duda, porque, ¿cómo puedo responder la cuestión? ¿cómo puedo probar que no sueño que otros seres humanos estén sentados en esta habitación e informándome de que estoy despierto y no dormido? Ni serviría que yo intentara pincharme en el brazo para probar que estoy despierto, porque puedo soñar que me pincho en el brazo.
En otras palabras, cualquiera que sea el criterio que proponga será siempre posible que sueñe que aplico este criterio..."

excepto uno: COGITO ERGO SUM (Pienso, luego existo)

Descartes


miércoles, 8 de julio de 2009

Capitalismo de ficción

"...El capitalismo de producción definiría el período desde finales del siglo XVIII hasta la Segunda Guerra mundial, en cuyo transcurso lo principal eran las mercancías. A continuación, el capitalismo de consumo, desde la Segunda Guerra Mundial hasta la caída del Muro de Berlín, destacaría la trascendencia de los signos, la significación de los artículos envueltos en el habla de la publicidad. Finalmente, el capitalismo de ficción, surgido a comienzos de los años noventa del siglo XX, vendría a cargar el énfasis en la importancia teatral de las personas.
Los dos primeros capitalismos se ocuparían ante todo de los bienes, del bienestar material; el tercero se encargaría de las sensaciones, del bienestar psíquico. La oferta de los dos anteriores era abastecer la realidad de artículos y servicios mientras la del tercero es articular y servir la misma realidad; producir una nueva realidad como máxima entrega. Es decir, una segunda realidad o realidad de ficción con la apariencia de una auténtica naturaleza mejorada, purificada, puerilizada. Esta segunda realidad gestada como un doble es la última prestación del sistema, tan definitiva que el mismo capitalismo desaparece como organización social y económica concreta para transformarse en civilización y se esfuma como artefacto de explotación para convertirse en mundo a secas. ¿El mejor de los mundos? Todo cuanto pueda ser mejor se encuentra incluido en sus potencialidades globalizadas, absorbentes, porque incluso la aventura extrema, la cara de la Revolución o el terrorismo, son asumidos como estímulos de su espectáculo.
La guerra santa, la responsabilidad moral de las empresas, el comercio justo, el marketing con causa, la trasparencia de la política, la estética de los injertos, la orgía futbolística y los reality show, la videovigilancia universal, la cultura del shopping, la ciudad como parque temático, la copia global, la democracia a granel, la clonación, la customización, los virus misteriosos o el gen suicida, son fenómenos del capitalismo de ficción, dentro de una esfera donde la representación ha ganado la batalla y lo real se convalida por la realidad del espectáculo. Para este cambio ha sido necesario, primero, convertir al ciudadano en espectador y, segundo, vender las entradas a todo un planeta homogeneizado, cada vez más susceptible de ser tratado como un territorio sin tropiezos. ¿Choque de civilizaciones? ¿Países por democratizar? ¿Pueblos por liberar? ¿Clientes por occidentalizar? ¿Basuras por reciclar? Estos obstáculos se disuelven progresivamente en el capitalismo de ficción tan irresistible como un gas y tan fatal como el ímpetu de la naturaleza. Una naturaleza que ha ingresado también, desde el ecologismo empresarial a los derechos humanos de los animales, en la misma música de la ficción. Un universo, en fin, donde se puede ser destructor y reconstructor al mismo tiempo, criminal y humanitario a la vez, obrero y capitalista, católico y budista, hombre y mujer: Todo ello sin que a nadie le importe si estás vivo o muerto. O, incluso, si la de-función posee sentido en medio de la incesante función continua, veinticuatro horas sobre veinticuatro, siete días sobre siete, que ha inaugurado el omnipresente sistema de ficción."

El estilo del mundo. Vicente Verdú

Fútbol y corazón

"El fútbol brinda al hincha la ocasión de jugar con ediciones miniaturizadas de la vida; representa el miedo, la aventura, la injusticia, la amenaza, pero sin la gravedad de verse arrollado por ellas. De hecho, la gran aportación del espectáculo deportivo no es la burda imitación de la vida sino su infantilizada reelaboración. Los espectadores son afectados por el suceso del campo, pero el suceso es infectado a su vez por los espectadores-niños. El suceso conmueve a los espectadores, pero los espectadores devuelven esa emoción convertida en una fiesta. El fútbol se afianza, pues, como venial trasunto de la vida gracias sobre todo a que tranforma sus remedos de la existencia en materia de entretenimiento y, con ello, neutraliza su perfil mortal. El show puede repetirse, pero la vida claro que no. La vida necesita de nosotros al completo para ser real, pero el show, en cuanto ficción, sólo necesita del pulso infantil. Un yo en miniatura.
El azar, la desigualdad, la adversidad, el individualismo, la cooperación, el arbitrio se proyectan dentro del campo de fútbol, y de ahí obtenemos la prueba de su verosimilitud. Su ventaja, sin embargo, es que no es la dura verdad. Sabe a verdad pero sólo como una prueba de que no nos engañamos totalmente. Lo recreativo no suplanta por completo a la realidad pero viene a hacerse un hueco en la experiencia. Así, en un partido de fútbol sentimos miedo y alborozo reales, aunque siempre dentro del ámbito del pasatiempo; del tiempo que pasa sin llevarnos irremediablemente con él. Se trata, en definitiva, de una ocasión perfecta para experimentar una vida que hiere pero que no mata, que produce dolor y no destruye, que inocula una solución y pueriliza. Se trata en fin de vivir como una clonación realística que recuerda el papel que cumplían los dobles de Sadam Husein. Una figura que puede morir en un magnicidio, pero que realmente no muere puesto que no es él. Es decir, el otro. Es decir, nadie...
¿Infantilismo? Es necesario un despojamiento de madurez para sentir la trascendente irrelevancia de un partido de fútbol y es necesario, a su vez, un abandono en la banalidad para vivir con suficiente interés el suceso sentimental del "famoseo". Unos y otros públicos formaban antes parte de un subsector donde, en general, la poca instrucción favorecía sus adhesiones, pero ahora está dejando notoriamente de ser así y los millones de espectadores que atrae el fútbol o un programa del corazón traspasan los límites de cualquier sector".

El estilo del mundo. Vicente Verdú

Las leyes fundamentales de la estupidez humana

  1. La Primera Ley Fundamental: " Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo".
  2. La Segunda Ley Fundamental: " La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona".
  3. La Tercera Ley Fundamental: " Una persona estúpida es una persona que causa daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio".
  4. La Cuarta Ley Fundamental: " Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error".
  5. La Quinta Ley Fundamental: " La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado".

Allegro ma non troppo. Carlo M. Cipolla

Dibujos animados

"El mundo, en general, tiende a simplificarse como si se vertiera en una edición infantil, fácil de entender, fácil de tragar; tan elementalizado como le gusta al patrón norteamericano, simple como la gran papilla planetaria que tiende a lograr el proceso de homogenización global. Es decir, tan cercano a un perfecto guión de dibujos animados que en cualquier momento puede hacernos creer inmortales si es que, descuidadamente, no nos ha matado ya".

El estilo del mundo. Vicente Verdú

ENGAÑO COMERCIAL

Las personas tienen miedo a ser engañadas, se resisten a creer en el arte si no lo entienden, si se escapa a su LIMITADO REPERTORIO de lo que son las cosas. Sin embargo, la mayor parte de ellas pasan horas delante de la televisión viendo sin mirar, engullendo series basura, programas soeces y películas de una vulgaridad abrumadora, totalmente convencidos dentro de su autocomplacencia de que aquello que consumen es simplemente lo que hay, de que no están siendo engañados como creen que lo son cuando visualizan un cuadro abstracto. En el momento en que un individuo de la masa social se enfrenta a algo que provoca un cierto "choque" o desafío, generalmente lo cataloga como algo malo e insustancial, sin pensar en otra cosa que no sea el "ser engañado" cuando en realidad, todo lo que consume es un ENGAÑO COMERCIAL. La industria del entretenimiento ha dejado de complementarse con la cultura, de contenidos profundos y duraderos, para tratar de suplantarla con su coartada de diversión superficial. Es como aceptar la comida basura como único alimento. El cine, la música o la literatura comerciales son, en ese sentido, manifestaciones de una sociedad fascinada por la fama y la riqueza, por el ocio fácil y rápido y por la idea actual del "todo vale".

ARTE

Sin título. Mark Rothko

La realización de una obra de arte requiere en un primer momento el dominio de una técnica determinada y un control de ciertos artificios relacionados con la destreza y la habilidad , tanto manual como mental . De esta manera, en pintura, el conocimiento de los materiales y el entendimiento de conceptos tales como el color, la composición, la armonía o el contraste, así como su correspondiente puesta en escena, dota al pintor de calidad como pintor y sólo como pintor, pues esas destrezas pueden aprenderse, son nociones propias de una disciplina al igual que en música lo es el solfeo, en arquitectura la física o en cine el montaje. El dominio total de esos conocimientos hace que el "artista", en cualquier manifestación, se sitúe en lo que llamo el UMBRAL ESTÉTICO (línea que es necesario cruzar para poder llegar a ser un verdadero artista). El paso de este limen responde ya a cuestiones un tanto complicadas, puesto que entramos ya en conceptos subjetivos y abstractos como pueden ser la liberación del genio o la sensibilidad intrínseca de cada persona. ¿Quién es entonces el que queda por detrás de ese umbral estético descrito antes?... un mero artesano, catalogable en distintos niveles, pero todos ellos inferiores al llamado artista. En mi opinión, todas la disciplinas artísticas que hoy día se consideran como arte apenas cambian con respecto a otras como por ejemplo el deporte, la jurisprudencia o la ciencia, tan sólo tienen la distinción de que pueden superarse a sí mismas mediante la genialidad del alma, la catarsis. Tienen ese poder de superación que fabrica arte. La verdadera cuestión y lo realmente complicado es poder valorar o reconocer esas condiciones que hacen que un individuo traspase el umbral.

A partir de aquí...


Europa y Hollywood


Quiero hacer una distinción de lo que en mi opinión es el cine europeo, intimista y visionario, respecto del cine norteamericano, divertido, emocionante y atractivo al público. Siempre ha habido una clara dicotomía entre un cine europeo artístico y un cine de Hollywood popular y comercial, o por lo menos antes la había, ya que curiosamente, en la actualidad el cine europeo intenta imitar al norteamericano, cuando paradójicamente, éste último le debe al primero todo su ser (sólo hay una cosa peor que esos horrendos films comerciales made in Holywood, y son las películas que intentan imitarlos). ¿Dónde ha quedado toda esa identidad, ese cine de autor que proclama la independencia y la plasticidad, ese estatus de artista en cuyas manos se ponían todos los técnicos y actores, y de cuyo criterio, gusto y estilo dependía el resultado final? Pues pienso que, desgraciadamente… en un conjunto de "locos incomprendidos" que todavía hoy día anteponen la creación individual y artística a un puñado de dólares. Holywood casi siempre se sirvió del talento de directores europeos como Charles Chaplin, Fritz Lang, Ernst Lubitsch, Jean Renoir, Alfred Hitchcock, Ingmar Bergman, Billy Wylder, Roman Polansky, Milos Forman, Michelangelo Antonioni, etc. Algunos tuvieron encuentros fugaces con la llamada fábrica de sueños (en ocasiones de pesadillas) y otros realizaron allí toda su carrera cinematográfica. No quiero con esto menospreciar en absoluto a todos los directores norteamericanos ni alabar a todos los europeos, sólo intento reivindicar el concepto y el origen del cine. Hay muchos directores americanos de Hollywood realmente sorprendentes y de mi agrado como son: Orson Welles, Stanley Kubrick, Woody Allen, John Huston, David Lynch, etc… al igual que muchos y malos realizadores europeos. Creo que todo es una cuestión cultural. Europa, con sus vanguardias artísticas: Impresionismo francés, Expresionismo alemán, Futurismo italiano, Surrealismo español, Vanguardismo ruso… almacenaba un romanticismo creativo que ha pasado a ser historia del cine en pos de un afán industrial y de rentabilidad económica que convierten al cine en un negocio vulgar de masas al igual que gran parte del arte actual. El cine norteamericano tiene los medios y el europeo, el alma (o al menos la tenía).

Zabriskie point





Zabriskie Point viene a ser algo así como la representación de una mirada, fascinada y atónita, a la cultura estadounidense previa al estallido de mayo del 68. La muerte de un estudiante en una revuelta fue la excusa argumental de la que se sirvió Michelangelo Antonioni para llevar a término este análisis de una juventud atascada entre el movimiento “hippie” y el compromiso personal. Tras un enfrentamiento en un campus universitario entre estudiantes y policías, un joven de familia acomodada, Mark, cree haber matado a un agente y huye, en compañía de otro joven y tras robar una avioneta, al desierto de Arizona. Allí se encuentra de un modo fortuito con Daria, una muchacha que trabaja para un abogado, director de un importante proyecto inmobiliario, y que está cruzando el desierto en automóvil para asistir a una reunión de negocios. El título de la película hace referencia a un sector del Parque Nacional Valle de la Muerte caracterizado por una sinuosa erosión y en el que los protagonistas del film intercambian observaciones filosóficas y políticas. Antonioni disfrutó fotografiando parajes de Estados Unidos como nunca volvería a hacerlo en ninguna de sus otras películas, sin olvidar nunca su pasión por la composición del plano y la urdimbre de encuadres de infinita belleza formal. Opaca, profunda, con un punto de misterio, Zabriskie Point nos devuelve a un Michelangelo Antonioni del que nunca lo sabremos todo y al que siempre recordaremos por su intensidad cinematográfica. Estamos ante uno de los títulos “hippies” más conocidos de la época, más que nada por el nombre de su prestigioso director y la magnífica banda sonora que incluye temas de Pink Floyd, The Rolling Stones, Patti Page y otros monstruos del rock. Fue producida por Carlo Ponti para MGM con un coste total de siete millones de dólares, y en ella se observa todo el indefinido universo de Antonioni en cuanto a un guión coherente se trata. Se adueñan de todo el metraje los paisajes vacíos y la exacerbada violencia de la sociedad norteamericana.

Arrebato



He aquí la película de culto por excelencia del cine español y una de las mejores obras de nuestro cine en los últimos 50 años, Arrebato. La historia de un director de cine en crisis creativa y preso del sexo, las drogas y la insatisfacción. La visión de Arrebato en manos de su director, Iván Zulueta, nos evoca una memorable frase de Orson Welles, aquella que decía que “el arte es una mentira que sirve para contar la verdad”. En este caso, para contar la verdad no sólo de un director de cine en busca del instante mágico de su vida, sino de algo tan ambicioso como es el proceso de creación artística. Arrebato es una compleja reflexión en este sentido, centrada en la vida de José Sirgado, que interpreta un fantástico Eusebio Poncela, preso de un bloqueo artístico y personal que le conduce a un total cuestionamiento de su realidad interior. José ha terminado su segunda película y se siente profundamente insatisfecho. De vuelta a casa, donde se encontrará con su novia Ana (Cecilia Roth), recibirá un inquietante envío: una cinta en super 8 y una cassette remitidas por un viejo conocido, Pedro (Will More), un personaje obsesionado en descubrir la esencia del cine al que había perdido la pista y al que apenas prestó atención en su día, pero que ahora resurge como la única respuesta posible a su angustioso estado. La extraña trayectoria vital de Pedro, reflejada en la película y la grabación que integra el paquete, arrastrarán a José a un punto límite. Ana, el sexo, el cine y las drogas, quedarán atrás en este arriesgado salto al vacío, para el que José Sirgado tal vez no esté debidamente preparado.
El proceso de producción de Arrebato fue tan tormentoso como la propia carrera de Iván Zulueta. Tres millones de pesetas aportados por un empresario leonés más algo más del doble aportado por el Ministerio de Cultura a modo de subvención no fueron suficientes para sacar adelante una película de caótico desarrollo en la que el presupuesto se disparó. Estuvo mucho tiempo sin distribución, hasta que le llegaron los homenajes y el reconocimiento a su director, el cual empezó a salir de su ostracismo. Arrebato es una película difícil, transgresora y ajena a toda dramaturgia característica del cine clásico español, al igual que lo es también el cine de Valdelomar o la película de Neville La torre de los siete jorobados. Arrebato. Simplemente Arrebato. Una película que fascina a muchos espectadores, aturdidos por su originalidad, su carácter maldito y marginal. Una rareza que sedujo desde su primer visionado a Julio Medem y que ocupa un lugar privilegiado en su altar de películas preferidas, una de las que más “daño” le han hecho en su formación como cineasta.

"Nadie ni nada saldrá indemne de la experiencia más arriesgada y extrema que ha visto el cine español. La pantalla se quiebra, se deshace en un relato alucinado, inestable, vertiginoso y, pese a ello, sin fisuras. Fábula sin moraleja" (Luis Martínez, diario El País).

L'année dernière á Marienbad

Aquí os presento una de mis películas favoritas, El año pasado en Marienbad. Una obra de arte magistral que nos ofrece un juego fascinante a través del tiempo y la memoria. Dirigida por Alain Resnais y escrita por Alain Robbe-Grille, es también una de las cintas más enigmáticas de la historia del cine, en la que todas y cada una de las secuencias atraen la atención sobre sí mismas, sin aparente ni especial conexión narrativa con las que las siguen o preceden. En un barroco hotel, un extraño, X, intenta persuadir a una mujer casada, A, de que abandone a su marido, M, y se marche con él. Se basa en una promesa que ella le hizo cuando se conocieron el año anterior, en Marienbad, pero la mujer parece no recordar aquel encuentro. ¿Qué ocurrió realmente el año pasado en Marienbad? El film comienza con una voz en off que describe las estancias del hotel, aunque en seguida nos percatamos de que no coincide casi nunca con lo que las imágenes muestran: cuando la voz menciona columnas, la imagen presenta espejos; cuando lámparas, pesadas colgaduras… De esta manera la voz por un lado y la imagen por otro adquieren, cada una, un valor autónomo. Esta será una constante de toda la película, la cámara va por un lado y el argumento por otro completamente distinto. En esta obra la expresión de la imagen va sustituyendo a la expresión a través de la imagen. Así, la película se libera del sistema narrativo tradicional, creando un lenguaje propio que desconcierta a la vez que atrapa, que nos sumerge en un apasionante mundo en el que tiempo y espacio cobran un significado metafísico y existencial, al igual que ocurre cuando contemplamos una calle boloñesa o un cuadro de Giorgio de Chirico.

martes, 7 de julio de 2009

Blur and L'année dernière á Marienbad

Este es un bonito homenaje en forma de balada que el grupo de pop británico Blur hizo a esta maravillosa película El año pasado en Marienbad. La canción se titula To the end, y forma parte del álbum Parklife.
(El grupo, formado en 1989, se convirtió en una de las bandas más grandes en el Reino Unido durante el movimiento Britpop de mediados de la década de 1990).

El arca rusa (Sokurov)



La otra noche vi una de esas pocas películas que no pasan inadvertidas a ojos del espectador. Al igual que ocurre con la teatralidad de Peter Greenaway o con la atmósfera de David Lynch, Alexander Sokurov nos muestra una nueva y reveladora luz en esta particular visita al palacio más famoso de Rusia. Guiado por el marqués de Coustine (diplomático del siglo XIX), un narrador anónimo e invisible para el público va caminando por el Palacio de Invierno (ahora el Museo del Hermitage en San Petersburgo). El narrador nos dice que ya está muerto, que es un fantasma que vaga errante por el palacio, en el que se encuentra con varios personajes reales y ficticios de diversos períodos de los tres siglos de vida del museo. En este viaje, nos adentramos en 33 salas del antiguo palacio imperial para conocer su historia desde los tiempos de Pedro el Grande y Catalina II hasta nuestros días.
La película está rodada en un solo plano secuencia y es la primera realizada en alta definición sin comprimir.