José Manuel Montoro Bago
miércoles, 13 de febrero de 2013
¿Qué le falta al arte contemporáneo?
José Manuel Montoro Bago
miércoles, 26 de diciembre de 2012
¿Cómo seguir viviendo? El nihilismo: el tema de nuestro tiempo
[…] 1. Nada de textura. La textura es naturalista o mecánica y es una cualidad vulgar, sobre todo la textura del pigmento o empaste. Espátula, rajar el lienzo, pintura difuminada y otras técnicas de acción son poco inteligentes y hay que evitarlas. Sin accidentes ni automatismo.2. Ni pincelada ni caligrafía. Escritura a mano, trabajo a mano y sacudidas son personales y de mal gusto. No estampar firma o marca comercial. “Las pinceladas deben ser invisibles”. “Uno nunca debe permitir que la influencia de los demonios consiga el control sobre la pincelada”.3. Ni boceto ni dibujo. Todo, donde comienza y donde termina, se debe trabajar en la mente de antemano. “En pintura la idea debe existir en la mente antes de que el pincel sea tomado”. Ni línea ni contorno. “Los locos ven contornos y los dibujan”. Una línea es una figura, un cuadrado es un rostro”. Ni sombreado ni rayado.4. Sin formas. “Lo mejor, lo más puro, no tiene forma”. Ni figura ni primer plano o fondo. Ni volumen, ni masa, ni cilindro, esfera o cono, o cubo o boogie-woogie. No empujar ni tirar. “Ninguna forma o sustancia”.5. Sin diseño. “El diseño está en todas partes”.6. Sin colores. “El color ciega”. '”Los colores son un aspecto de la apariencia y por tanto sólo de la superficie”. Los colores son bárbaros, inestables, sugieren vida, “no pueden ser totalmente controlados”, y “deben ser ocultados”. Los colores son un “adorno de distracción”. Nada de blanco. “El blanco es un color y todos los colores”. El blanco es “un antiséptico y no un elemento artístico, apropiado y agradable para los aparatos de cocina, y apenas el medio para expresar la verdad y la belleza”. Blanco sobre blanco es “una transición del pigmento a la luz” y “una pantalla para la proyección de la luz” e imágenes “en movimiento”.7. No luz. Ni brillo o luz directa en o sobre la pintura. La luz débil y absorbente del crepúsculo de la tarde es mejor dejarla fuera. No claroscuro, “la realidad maloliente de los artesanos, mendigos, borrachos harapientos y arrugados”.8. No espacio. El espacio debe estar vacío, no debe sobresalir, y no debe ser plano. “La pintura debe estar detrás del marco”. El marco debe aislar y proteger la pintura de su entorno. Las divisiones del espacio dentro de la pintura no deben ser vistas.9. No tiempo. “El tiempo del reloj o el tiempo del hombre no cuentan”. No hay antiguo ni moderno, no hay pasado ni futuro en el arte. “Una obra de arte está siempre presente”. El presente es el futuro del pasado, no el pasado del futuro. “Ahora y antaño son uno”.10. Ni tamaño ni escala. Amplitud y profundidad de pensamiento y sentimiento en el arte no tienen relación con el tamaño físico. Los grandes formatos son agresivos, positivistas, desmedidos, venales, y carentes de gracia.11. Sin movimiento. “Todas las demás cosas están en movimiento. El arte debe estar inmóvil”.12. Ni objeto, ni sujeto, ni tema. Ni símbolos, imágenes o signos. Ni placer ni dolor […] 8.
martes, 11 de octubre de 2011
PARADOJA
La afirmación que sigue es falsa
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Manos dibujando M.C. Escher |
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La galería de grabados M.C. Escher |
martes, 26 de abril de 2011
Palabras mágicas y discursos que hechizan
lunes, 28 de marzo de 2011
Mahoma condenado en el infierno



Giovanni da Modena cogió el pincel y comenzó a plasmar al Profeta Mahoma completamente desnudo, rodeado por una serpiente, en el momento de ser torturado por un leviatán. No podría aventurar el pintor que, 551 años después, en el 2002, aquellas pinceladas que contemplaba orgulloso acabarían siendo objetivo de la ira de la organización terrorista islámica de Osama bin Laden, furiosa por considerar la obra una blasfemia. La Unión de Musulmanes de Italia destapó la caja de los truenos: “el fresco que representa a Mahoma en el infierno es blasfemo y obsceno”, exclamaron en una carta enviada al Papa Juan Pablo II hace pocos años. Tenían muy claro que esa obra era una afrenta demasiado grande, por lo que debía desaparecer. Para ello inauguró una campaña de movilizaciones (entre ellas una manifestación ante la mezquita de Roma) que hasta el momento, sin embargo, de poco han servido. Actualmente, mientras algunos representantes musulmanes en Italia se conforman con pedir que se quite el nombre del Profeta debajo de su figura, otros más exigentes propugnan incluso la “destrucción total”. «Quien trate de destruir esa imagen será bendecido por Dios, porque lo hará para modificar una actitud nociva y rechazada por el Islam», dijo Abdel Aziz El Mataani, profesor de la más antigua universidad islámica, la de Al Azhar de El Cairo. La noticia de un posible atentado contra la basílica, difundida hace unos años por un diario italiano, no ha sido confirmada por las fuerzas policiales de Bologna, que “aseguran” no tener ninguna evidencia de ello. Aun así y desde entonces, la iglesia se encuentra vigilada constantemente por policías de paisano. Últimamente San Petronio es asediada por centenares de turistas y curiosos que quieren ahora contemplar el suplicio (quien sabe si cada vez menos eterno) del Profeta مُحَمِّد.
miércoles, 23 de febrero de 2011
THE KING OF LIMBS
viernes, 18 de febrero de 2011
Rows of houses, all bearing down on me
I can feel their blue hands touching me
All these things into position
All these things we'll one day swallow whole
And fade out again and fade out
This machine will, will not communicate
These thoughts and the strain I am under
Be a world child, form a circle
Before we all go under
And fade out again and fade out again
Cracked eggs, dead birds
Scream as they fight for life
I can feel death, can see its beady eyes
All these things into position
All these things we'll one day swallow whole
And fade out again and fade out again
Immerse your soul in love
IMMERSE YOUR SOUL IN LOVE
Y ahora... en castellano
“Espíritu callejero (se desvanece)”
Hileras de casas, todas se abalanzan sobre mí
Puedo sentir sus manos azules tocándome
Todas estas cosas en posición
Todas estas cosas un día las tragaremos enteras
Y se desvanecerán otra vez, y se desvanecerán
Esta máquina no comunicará
Estos pensamientos y el esfuerzo bajo el que estoy
Ser un mundo infantil, formar un círculo
Antes de que todos sucumbamos
Y se desvanecerá otra vez, y se desvanecerá otra vez
Huevos rotos, pájaros muertos
Gritan como si lucharan por vivir
Puedo sentir la muerte, puedo ver sus ojos atentos
Todas estas cosas en posición
Todas estas cosas un día las tragaremos enteras
Y se desvanecerán otra vez, y se desvanecerán otra vez
Sumerge tu alma enamorada
Sumerge tu alma enamorada
sábado, 29 de enero de 2011
Fabricado para no durar
Un documental sobre la obsolescencia programada, o lo que es lo mismo, la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo. Baterías que se "mueren" a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas... ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos? ¿Quieres saber dónde terminan? En 1911 se anunciaban bombillas con una duración certificada de 2500 horas pero

sábado, 22 de enero de 2011
The Band “The last waltz”
Director: Martin Scorsese.
Título original: The Last Waltz
Año: 1978
Duración: 111 min.
Nacionalidad: EE.UU.
Género: Documental
The last waltz (El último vals) es una película documental sobre el concierto de despedida del grupo canadiense The Band, realizado el Día de Acción de Gracias del año 1976 por Martin Scorsese de una manera soberbia pero a la vez simple y sin exhibicionismos. The Band Llevaba más de 15 años de carrera, con grandes trabajos editados que combinaban las raíces country-blues de su país, con efluvios de rock sucio y vibrante, los mismos que contagiaron al cantautor Bob Dylan a mediados de los setenta y que le incitaron a cambiar la guitarra acústica por la eléctrica. Los discos "Music for the Big Pink" (1968) y "The Band" (1969), y las giras acompañando a Dylan fueron su testamento más importante. Lo habían logrado prácticamente todo y querían probar nuevos caminos por separado.
Con esta película el autor neoyorquino ofrecía un valioso ejemplo de cómo abordar este tipo de proyectos, con una puesta en escena que sobrepone el valor y la comunión de la música, el público y sus intérpretes, al ejercicio de estilo autocomplaciente, el cual termina hastiando, distrayendo más que exponiendo, alejando más que acercando. Todo ello sin perder un lúcido aspecto visual y un tono cercano a sus partícipes que nos aproxima de manera directa y personal al disfrute de su obra y a la atención de sus pensamientos.
Aunque toda la película resulta memorable y un auténtico regalo para los amantes del rock de verdad, no el rock del marketing o el de la bobería, existen momentos cumbre, inolvidables, como la reunión de la banda con Ronnie Hawkins, su primer mentor cuando The Band se hacían llamar The Hawks; la intervención de Neil Young interpretando la excelente canción “Helpless”, que había grabado junto a Crosby, Stills & Nash; el antológico duelo guitarrero entre Eric Clapton y Robertson; la participación de Muddy Waters, filmada en plano secuencia, o la majestuosa aparición de Bob Dylan dando inicio a la balada “Forever young”, para animar el ritmo con posterioridad con la soberbia “Baby let me follow you down”. Tampoco podemos olvidar la intervención de leyendas musicales como la del irlandés Van Morrison, la del Dr. John y su piano cantando de manera espléndida “Such a night”, la de Joni Mitchell, quien también hace coros a Young, la de Paul Butterfield con su armónica, o la de la gran dama del country Emmylou Harris, quienes se unen, con las adiciones estelares de Ringo Starr y Ron Wood, en un apoteósico final cantando el tema de Dylan “I shall be released”.
Si la actuación transmite el latido de cada instrumento, las emociones, la camaradería... las entrevistas son una disección espontánea de una banda en su lado más íntimo. Algunas de las cuales fueron realizadas a miembros completamente ebrios (la borrachera del pianista Richard Manuel es más que notable). Improvisan canciones en el sofá, hablan sobre sus duros orígenes en la música, de las chicas en la carretera... y divagan acerca de la historia de la música de su país. Sin tapujos, tal y como son.
A parte del concierto y las entrevistas, Scorsese añadió también unas actuaciones de The Band en los estudios de la Metro de Cuver City, donde interpretan la hipnótica pieza instrumental "The last waltz", compuesta para la ocasión, además de otros hitos de su carrera, como la bellísima "The weight" junto con los Staple Singers.
En suma, los tres segmentos que conforman el film, sabiamente entrecruzados, ofrecen una panorámica sincera y desnuda de lo que significó The Band, una de las bandas de rock más importantes de los sesenta. Un Magnífico documento, amigos.
The Band: Richard Manuel, Garth Hudson, Levon Helm, Robbie Robertson y Rick Danko
miércoles, 28 de julio de 2010
El culto al famoso
viernes, 9 de julio de 2010
VIAJE DE VUELTA
“… ¡Fortuna singular cuya meta se muda,
y estando en ningún sitio puede estar en cualquiera!
¡Donde el hombre, del cual no ceja la esperanza,
para hallar el reposo siempre corre demente!...”
CHARLES BAUDELAIRE, «Le voyage»
Todavía arrastro el gélido frío del andén trece, contraído en mi butaca con la nariz húmeda y las manos cuarteadas (color grana y un poquito hinchadas) —Tengo la mente turbia, estoy un poco desorientado...— El chófer, un hombre orondo y serio, está fumando con mucha calma un cigarrillo arrugado mientras mira pensativo y cabizbajo a la rueda delantera del autobús, dándole a la vez tímidos golpecitos con la punta de su viejo zapato castellano. Parece que el tiempo se haya detenido por un instante. Una cierta inquietud se adueña del espacio en este mismo momento, como si la atmósfera portara alguna entidad o sustancia extraña, densa. Repentinamente, el gordo vuelve en sí de su embelesamiento y mira diligente su gran reloj de pulsera a la vez que se apresura a cerrar enérgicamente los maleteros (Bum, Cataplum). Tira la colilla en exceso apurada y sube a su cabina. Acaba de arrancar el motor y se dispone, como siempre, a rasgar metódicamente uno a uno los billetes de los viajeros que van entrando al interior del coche. Me incorporo lentamente y con desgana para mirar por encima del asiento delantero cuando veo que suben ya los últimos pasajeros, clones repitiendo movimientos en cadena con gesto frío e impasible, como si formaran parte de un apenado cuentagotas.
“Puff, todavía quedan doce minutos…” pienso mientras vuelvo a retreparme. Al final de la cola hay un hombre viejo y mustio, con el rostro ajado y lleno de surcos que irradian serenidad y sabiduría, tiene el pelo canoso y balbucea unas cuantas palabras para sí mismo al tiempo que un palillo mondadientes recorre su despoblada boca. Viste un jersey verde amplio, quizás una talla mayor, y unos pantalones de pana marrones un tanto deslucidos. Al entrar, el anciano mira un instante su billete rajado y levanta la mirada para buscar su asiento… Habla el viejo:
— Oiga señorita, ¿puede decirme cuál es el número de mi asiento?, no… no logro verlo bien— pregunta con voz entrecortada a una joven muchacha sentada más adelante.
— Claro señor, veamos… ¿me permite? ¡Ah sí!, es el número treinta y cuatro, está un poco más allá… ¿quiere que le ayude con eso?— responde la chica.
El viejo se gira soezmente sin responder al ofrecimiento (es probable que ni siquiera lo haya escuchado) y comienza a avanzar titubeante mirando a ambos lados hasta que un señor de mediana edad y voz ronca de fumador asiduo le indica su puesto:
— Es éste, caballero, éste de aquí. Aquí mismo, sí. ¿Necesita ayuda?...
— No, gracias— contesta con voz vaga y apática.
El veterano personaje se dispone a colocar su equipaje en la plataforma superior y yo, observándole de soslayo, siento que poco a poco se alejan estos tres meses.
2
Estoy sentado en el asiento número cuarenta y siete, en la parte trasera. En el puesto de mi izquierda, desocupado y con algunas migas de pan, está mi maletín de piel, agrietado por el paso del tiempo… recuerdo cuando ella me lo regaló, hará unos seis años, todavía huele al tabaco de pipa que guardaba en el pequeño bolsillo central. Los cristales del autobús están empañados y yo me encuentro absorto dibujando un pequeño garabato maquinalmente con la uña del dedo índice, pensando en ella y en mi futuro. Describo pequeños movimientos en forma de espiral y luego los secciono con sutiles trazos en incontables direcciones. De repente, sin saber cómo, estoy esbozando una leve sonrisa, no sé porqué pero me ha venido a la mente aquella peculiar pareja de italianos que me preguntaron el camino hacia la catedral, se quedaron sorprendidos cuando les respondí en su propia lengua… tuvo gracia.
Son las siete en punto cuando el conductor regresa jadeante después de unos cinco minutos de ausencia en los que ha dejado cerrado el vehículo, calentándose, ya con todos los viajeros dispuestos en su correspondiente plaza y con la iterativa vibración del motor dejándose notar en mis pequeños bosquejos.
Apenas comenzado el trayecto, un silencio lúgubre inunda el interior del vehículo, sólo interrumpido por el ligero traqueteo de las maletas y por el leve rodar de los neumáticos sobre el asfalto. Ya en las afueras de la ciudad el panorama es extraño, queda poca claridad pero todavía se aprecian contrastes de luz y color, admirables combinaciones de agrios y añiles que hacen revivir escenas de la más pura pintura metafísica. A medida que nos alejamos de la ciudad y su periferia los matices se van haciendo más y más tenues y difusos, poco a poco va oscureciendo. Ciertamente no recuerdo haber visto un crepúsculo de esta manera, con plena conciencia en el suave devenir de la noche.
Muchas de las personas que tengo alrededor duermen y el grácil movimiento del viaje me está contagiando el sueño lentamente. La calefacción está encendida y un agradable calorcillo empieza a abrigarme al mismo tiempo que observo mi pequeño garabato. Las gotitas resbalan despacio por el cristal borrándolo poco a poco—viendo fijamente sin mirar… estoy ensimismado, en un estado de distensión absoluta nunca experimentado antes por mí—. La jornada de hoy ha sido bastante intensa y los párpados se me van cerrando mansamente con una pesadez anestésica.
3
Un sutil escalofrío me acaba de recorrer el cuerpo cuando repentinamente siento que alguien en la fila de la izquierda se está fijando en mí… “que raro, no creía haber advertido anteriormente a nadie allí” pienso extrañado. Parece ser una chica morena y pequeñita según alcanzo a ver con el rabillo del ojo. Su rostro a media luz, sobrio y dulce a la vez, encierra algo fascinante y oculto que me inquieta poderosamente. “¿Porqué diablos me estará observando?” Me pregunto mientras cruzo las piernas.
— ¡Bah…, qué más da!
“Intenta dormir” me digo restando importancia al suceso. Pero aún así tengo la tentación de girarme, de verla, de cerciorarme de esta impresión mía. Bien es verdad que no pretendo provocar un incómodo cruce de miradas, ¿de qué serviría? Además, no quiero que sepa que me he dado cuenta de su presencia. No sé bien porqué; pero casi sin querer estoy manteniendo viva esta intrigante escena, “debería dejar ya de pensar en esto, soy demasiado fantasioso”.
Me acomodo un poco y respiro profundamente un par de veces para relajarme. A los pocos minutos echo ligeramente el respaldo hacia atrás…
— Perdone, ¿le molesto?— pregunto en voz baja a la persona que hay sentada a mis espaldas.
— No, tranquilo, no te preocupes— responde amablemente.
Al volver la cabeza hacia al frente, un instante de extraña desazón se apodera de mí. Me he encontrado directamente con ella, con esa mirada tenebrosa clavada en mis ojos. Tengo el corazón acelerado y estoy totalmente quieto como una escultura de mármol, helado. La chica tenía una tibia sonrisa que jamás olvidaré, como si se encontrara confiada en un oscuro propósito y, lo que es peor, como si ya me conociera. No tuvo ninguna intención de disimular, parece que supiera de alguna manera que acabaría mirándola. Noto todavía sus fríos ojos clavados en mí y me inquietan —verdaderamente los intuyo, los siento—. Ya no logro conciliar ese sueño tan placentero que me invadía, ahora en mi cuerpo se mezcla el bienestar anterior con la congoja de aquella presencia… no quiero girarme otra vez; sin embargo, siento una absorbente necesidad de verla…
4
El autobús aminora la marcha, el cambio de ritmo me desvela levemente. “Me he quedado dormido” me digo frotándome los ojos a la vez que me desperezo un poco. Empiezo a ver de lejos las luces de la ciudad y de las casas de alrededor que denotan ya la llegada a nuestro destino. Pasan unos minutos en los que me siento aturdido pero lentamente voy recuperándome. Me duele ligeramente la cabeza, pero no me incomoda demasiado. Estamos entrando en la estación, en ese momento me despabilo del todo, me giro para coger mi maletín, el abrigo y la bufanda y, al volverme de nuevo, veo que una muchacha está bajando por la escalera. En ese momento recuerdo todo lo sucedido anteriormente, pero lo evoco como si estuviera envuelto en una espesa neblina. “¿Será ella?” pienso entusiasmado. Es curioso pero prácticamente había olvidado aquel misterioso encuentro anterior. Su puesto estaba vacío, “seguramente sea aquella chica” me dije, “estoy convencido”. Me apresuro a bajar detrás de ella para poder verle la cara, quiero ver de frente esos ojos de jade por última vez, directamente y de cerca, quizás decirle algo.
Al apearme miro alterado en todas direcciones, no consigo verla entre la gente. “En fin, probablemente haya sido un sueño” pienso decepcionado. Me agacho para coger mi pequeña maleta roja y al levantar la vista la advierto, de espaldas y a unos veinte metros de mí. Al verla caminar, siento algo así como un leve pellizco, avanza como una joven Gradiva, con movimientos rápidos pero serenos, estoy petrificado, inmóvil ante esa hermosa y turbadora escena. Intento seguirla con la mirada durante algunos momentos pero parece como si se la tragara la tierra poco a poco.
— ¡Hola…!— exclama una suave vocecilla…
En este mismo momento reacciono y la veo a mi lado. Nos besamos, intercambiamos una sonrisa tierna y sincera, ella mira para abajo con una timidez adorable, la abrazo fuerte con una mano en la cintura y otra en la parte de atrás de su cabecita (amo abarcarla de esta manera). Siento el olor de su cuello, de su pelo, de su ropa, lo aspiro profundamente con los ojos cerrados y en un instante de ilusoria esperanza miro tímidamente detrás suya, como si quisiera encontrarme por última vez con ese cuerpo secreto, esperando otra entelequia. La Gradiva ya no está, ha vuelto adonde quiera que esté su savia, regresa a un sitio en donde la necesiten, en donde encuentre descanso…
— ¿Has tenido un buen viaje?— Me dice sonriendo
— Umm… sí, he ido durmiendo casi todo el trayecto…Date prisa querida, o llegaremos tarde.
viernes, 16 de abril de 2010
Entrevista a Julián Ruiz
Fragmento de la entrevista realizada a Julián Ruiz para el diario IDEAL de Granada (30/03/2008)
-¿Cuántos discos tiene en casa?
-Unos tres millones de vinilos, pero se están deteriorando por la humedad. Mira... Toda la colección de Frank Sinatra en discos de pizarra, vale una fortuna. "Revolver" de Los Beatles en ruso, una rareza...
-¿Guarda algo más que discos...?
-Sí. Una guitarra que me regaló Freddie Mercury, una pandereta de Prince, una camisa de Keith Richards, una botella de Moët Chandon que me ofreció Mick Jagger por haber llegado tarde a una entrevista... Tonterías. No soy fetichista, pero ¿cómo vas a rechazar un regalo?
-¿Cuándo empieza a acumular estos tesoros?
-A los doce años. Mi padre fue uno de los primeros en tener tocadiscos. Era subdirector de PUEBLO y un gran pianista. Me ponía Gershwin, Rachmaninov...
-...y empieza a entrevistar a ídolos en una época en que no venían a España de promoción.
-Ahora tampoco vienen, porque como en España no venden... Sólo funciona un producto local horroroso. Estopa. La culpa la tiene el elemento ese de El último de la fila, Manolo García, que se cree un gran escritor. Odio el flamenco, esa cosa de la España facha...
-¿Es usted un anglófilo?
-¡Qué coño! Soy progresista. Estopa representa la España cañí del franquismo, el sello Belter de Juanito Valderrama, Manolo Escobar y compañía. Lo que hemos odiado siempre. ¿Para qué hemos luchado?
-Pero Estopa vende mucho.
-Ya... Hay mucho facha en España. Y después, lo de "O.T" ha sido corrosivo para la música, pero ha servido para que salga una nueva generación de chavales que ya no quieren ser protagonistas del programa, sino estrellas directamente. Amy Winehouse también veía "O.T".
-¿Amy Winehouse también es "marketing"?
-A la gente le gusta el morbo. Yo creo que es así, un desastre, una persona muy débil. Puede ser la próxima Janis Joplin. O acabar bien, como Lou Reed, que ahora sólo va a hoteles con gimnasio. Recuerdo cuando vino a Madrid en los 70... Con travestis, que era lo que le gustaba... y yo buscándole jeringuillas por las noches...
-Pinta un panorama desolador del pop y el rock español.
-¿Dónde están hoy los Lone Star o los Sirex, que eran como los Rolling Stones; los Brincos, que eran como los Beatles?... ¿La Oreja de Van Gogh? No me jodas. Las casas de discos están en manos de abogados y administrativos. Si yo hubiera llevado a El canto del loco en los 70 y 80 a una discográfica me habrían echado. En las listas del BILLBOARD no hay ningún músico español.
-¿No triunfa Bisbal en Sudamérica?
-Nada... Es mentira que vayan a hacer las Américas. Sólo Serrat y Sabina, en Argentina y con ¡60 años!
-¿Qué diferencia a los artistas que usted produjo de los actuales?
-Sabían mucho de música. Tino Casal tenía una voz de tres octavas, el teclista de Azul y Negro era Premio Nacional de Piano... ¡El que se dedica a la música al menos tiene que ser músico!
jueves, 11 de febrero de 2010
La noche
Memorias de Adriano. Marguerite Yourcenar
domingo, 7 de febrero de 2010
Maharishi Mahesh Yogi

En 1941, a los 24 años de edad, se incorporó a la Jyotirmath y comenzó a adquirir las bases de la tradición veda con su maestro Swami Brahmananda Saraswati. “Maharishi” permaneció con Brahmananda hasta la muerte de éste último en 1953. Ese mismo año decidió retirarse a Uttarkashi, al pie de los Himalayas. Allí entró en un retiro de meditación en donde conocería el pulso de la naturaleza, cosa que le permitió profundizar en su experiencia de meditación. En 1955 tomó rumbo a otras regiones de la India, decidido a mostrar al mundo una ruta alternativa para cambiar el sufrimiento y la ignorancia. Su mensaje era claro para quienes lo escuchaban: La vida es gozo. El hombre ha nacido para disfrutar. Dentro de cada uno hay una reserva ilimitada de energía, inteligencia y felicidad… entonces… ¿Por qué gastar el tiempo en agonía y sufrimiento en la vida? ¿Porqué sufrir cuando se puede disfrutar? ¿Porqué ser miserable cuando se puede ser feliz?
Sus discursos fueron bien recibidos y fue por ello que buscó promover sus enseñanzas por otras provincias. Fue en la ciudad de Madrás, durante uno de sus seminarios, al cual asistieron más de 10.000 personas, cuando se preguntó el por qué no utilizar sus enseñanzas para proveer al mundo de una técnica que le ayudaría a aliviar sus pesares y encontrar la paz y la felicidad.

Maharishi describe así la MT:
"La meditación trascencental es una técnica natural que permite a la mente consciente experimentar de modo creciente estados de pensamiento más sutiles hasta alcanzar la fuente del pensamiento, la reserva ilimitada de energía e inteligencia creativa. Esta práctica simple expande la capacidad de la mente consciente y un hombre es capaz de utilizar su potencial pleno en todos los campos del pensamiento y la acción."
La práctica de la meditación trascendental y sus beneficios se fueron reflejando en diferentes aspectos de la vida de las personas; es por esto que Maharishi Mahesh Yogi continúo con su aprendizaje incansablemente. En 1963 publica el libro La ciencia del ser, el arte de vivir. En sus páginas se puede encontrar un análisis sobre la existencia del hombre en la tierra y del cómo es posible, a partir de las leyes de la naturaleza y de la creatividad, crear un mejor estilo de vida, aquel que nos lleve a sentirnos más satisfechos y felices con nosotros mismos.
El crecimiento del movimiento fue rápido, especialmente a finales de la década de los sesenta, cuando la cultura, la meditación oriental y la espiritualidad se volvieron más atractivos a los ojos del público. Muchas personalidades de la época fueron atraídas por el movimiento, especialmente estrellas del pop y del rock como el cuarteto británico The Beatles, el grupo californiano The Beach Boys (cuyo cantante Mike Love, se convirtió en maestro de la MT) y el cantautor Donovan (que se hizo amigo de Maharishi y puso su foto en su álbum A Gift from a Flower to a Garden). El encuentro con Los Beatles fue en el año 1968, cuando los jóvenes músicos pasaron un tiempo de retiro en la India. Después de unos meses, tiempo en el que compusieron los temas del Álbum Blanco, los miembros de la banda, a excepción de George Harrison, se desilusionaron con el Maharishi, suscitándose un conflicto con acusaciones cruzadas. Se rumorea que cuando el Maharishi les preguntó por qué se iban, Lennon le contestó: “Si eres tan cósmico, sabrás por qué”. Los Beatles le dedicaron la canción "Sexy Sadie", en la cual relatan el episodio que provocó la ruptura.

Su aprendizaje y conocimientos también fueron incorporados a diferentes disciplinas como la arquitectura, en donde un diseño védico apoyado por las leyes naturales crea armonía y salud para las personas que lo habitan. (En 2001 se crea oficialmente en el estado de Iowa una nueva ciudad que promueve estos principios y que recibe el nombre de “Ciudad Védica Maharishi”). También se fundaron institutos, universidades y colegios en los cuales se incorporaba la metodología desarrollada por Maharishi a la educación tradicional.
Maharishi Mahesh Yogi ha tratado de identificar las diferentes etapas de la conciencia, en particular, intentó demostrar que si los grupos de personas meditan sinceramente en la misma zona se puede lograr una sociedad más pacífica y un próspero efecto. El 5 de febrero del 2008 Mahesh Prasad Varma muere en Holanda a los 91 años de edad, dejando su sabiduría a sus discípulos y entregando las bases para que se continúe con la labor que él comenzó, y que no era otra que crear un mundo mejor y más habitable para la humanidad.